China llora..

Mañana volvemos a casa.

En Guangzhou, los últimos días llueve de una manera torrencial. No me extraña. El cielo chino llora porque un tesoro oriental se va a occidente. Un tesoro oriental que hace dos semanas, el 19 de septiembre de 2011, nació para nosotros.

Alguien me dijo que con el tiempo querría a mi hija adoptiva igual que si fuera un hijo biológico. No sé como se le quiere a un hijo biológico, pero yo a Marta la quiero más que con el alma. El vínculo que hemos creado ha superado los sueños más optimistas que pudieramos imaginar.

De repente, Marta me coge la mano, se la lleva a la cara y luego aprieta fuerte durante unos segundos. Lo hace conmigo y luego lo hace con su mamá. Creo que es su manera de decirnos que ella también nos quiere.

Hemos pasado dos semanas estupendas. Tuvimos algún momento complicado durante los primeros días. Su mirada, en muchos momentos, era inexpresiva. Pero nuestra segunda semana en Guangzhou ha sido maravillosa. Ella tiene 27 meses y no es un bebé aunque lo pareciera. Ha aprendido mucho y muy rápido. Como tiene dificultades para hablar, todo lo expresa con gestos. Es la juerga. Hemos estado los tres juntos y hemos estado muy felices.

Tengo ganas de volver a casa pero no me importaría quedarme muchos más días. Marta tiene una magia aquí, que espero que no la pierda en España.

Como digo, han sido dos semanas intensas. No se puede explicar todo lo que hemos sentido. Todo lo que se siente durante todo el proceso. Cada persona lo vive de manera diferente pero es un proceso precioso. Es un viaje en el que todo está marcado por tu nueva paternidad. Se deben hacer todas las gestiones relacionadas con el registro, notario, pasaportes, visados y demás gestiones relacionadas con la adopción. Por eso son necesarias las dos semanas. Pero entre gestión y gestión, hemos tenido tiempo de hacer algo de turismo siempre saliendo del hotel. En taxi, en metro o paseando. Sentir que teníamos que sifrutar cada segundo aquí. China es un país apasionante y Guangzhou es una ciudad de absolutos contrastes. Lo hemos pasado muy bien. Además, en cada paseo, ya fuera por una zona de parques tranquilos, por una zona de rascacielos y lujo ultramoderno, ya fuera por zonas de comercio y vida local con una actividad frenética, íbamos con la cámara de fotos siempre a punto. El día de mañana, Marta tendrá muchas preguntas sobre estos días y las (muchísimas) fotografías y el diario que hemos escrito cada día, nos ayudarán en las respuestas.

Ni en mis mejores sueños podría haber pensado que esto podría ser así. Es lo mejor que me ha pasado nunca. La interacción con Marta ha ido cada día a mejor. Desde el principio nos sentimos muy a gusto juntos. Cada día nos hemos sentido mejor.

Antes de venir a China, ya quería a Marta. Antes de venir a China, no hubiera “cambiado” a Marta por un hijo biológico. Cuando la reconocí en el registro chino, cuando estaba en brazos de su cuidadora, a unos cuantos metros de distancia, me di cuenta cuanto la quería ya y no me resultó fácil no ponerme a llorar. Bueno, alguna lagrimilla cayó pero nadie se dio cuenta. Hoy dos semanas después, ya no hay palabras para describir este amor. Como dice nuestro amigo Javier, “sublime amor de Dios, pura gratuidad”.

Lo que más me sigue preocupando es que el día de mañana, Marta sea más feliz en nuestro mundo que en China. Nosotros vamos a hacer todo lo posible porque así sea y nunca podremos comparar, porque no sabemos la vida que hubiera tenido si Dios no nos hubiera puesto en contacto. En todo caso, tenemos que conseguir que Marta sea feliz allí y que nunca, ni durante un segundo, Marta se arrepienta de la decisión que tomaron sus papás. Si Dios ha querido esto para Marta Xinzhi, nosotros también lo queremos.

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Para siempre

Querida Marta

No me canso de repetirte cuánto te quiero. Quiero que no tengas ninguna duda de que esto es para siempre.

Todavía no puedes entender mis palabras cariñosas o bueno, quizá si las entiendes ya aunque no sean en chino cantonés porque tú sonríes sin parar.

El primer día no dejabas que te acariciásemos y hoy, te tiras a mis brazos sólo con que te los abra. Nada podía hacerme más feliz. Como les digo a tus primas, de cero a diez soy 10 de feliz!

No sabías lo que era un beso y ahora, que has recibido ya tántos que no se pueden ni contar, los esperas sonriendo.

Para siempre, mi amor. Esto es para siempre.

Mamá

Dos lecciones de lucha

Hoy hace una semana que nos conocimos. Bueno, seguramente nuestro hilo rojo hizo que nos conociéramos muchísimo antes, pero hoy hace una semana que estamos juntos.

Es increíble Marta, como has cambiado en una semana. Y es increíble, lo que nosotros hemos cambiado contigo. Soy consciente de que seguramente habrás pasado la peor semana de tu corta vida, pero ojalá, tantos cambios y tantos miedos, tanto pánico que has pasado, haya merecido la pena. Hoy, se te ve feliz. Los últimos dos días han sido formidables. Estás aprendiendo rapidísimo y haces todo lo posible por agradar. Nos estás haciendo muy felices y ya nos tienes locos a todos. Ojalá supieras que esto es para siempre…

Te admiro. Siempre he admirado a las personas luchadoras. Tu mamá es la mayor luchadora que conozco. Bueno ahora tendréis que “pelear” entre las dos por ese lugar de honor, por lo menos para mi. Para las dos han sido dos años de lucha y hoy, tenéis la recompensa. Tú con ella. Y ella contigo. Sin duda habéis escrito una lección de fuerza, las dos con el mismo objetivo, y ahora estáis recibiendo el premio que os merecéis. Sabemos que la vida todavía nos deparará momentos muy duros, pero todo habrá merecido la pena. Todo habrá merecido la pena, por estar hoy, aquí.

Estoy rodeado de dos personas felices, dos personas que han sabido luchar y que hoy Dios les premia con lo más sublime de su amor.

Yo también soy muy afortunado, por estar a vuestro lado.

Las cosas pequeñas

Alguno de nosotros somos tan limitados que no valoramos las pequeñas cosas de la vida, o por lo menos, no lo hacemos, hasta que las hemos perdido.

Hoy, observando como Marta ríe a carcajadas mientras acaricia la hoja de un bonsai, reflexiono sobre el por qué nosotros pasamos delante de un árbol sin mirarlo o aunque lo miremos, desde luego, no lo vemos.

Marta nos está permitiendo redescubrir las pequeñas cosas, porque ella las mira y las ve todas. No hay una sola cosa que se le pase desapercibida a pesar de que es una nenita pequeña. Abre sus ojos preciosos y sonríe. Sonríe todo el rato y ríe a carcajadas cuando tiene un trozo de pan en la mano aunque no lo pueda comer, cuando moja su manita en el agua de un estanque, cuando se le salen los ojos de las órbitas al tener un globo, cuando juega con un simple tapón o cuando su papá pasa nadando por delante de donde ella está.

Es una suerte que podamos volver a vivirlo y valorarlo todo a través de sus ojos. Marta nos va a permitir disfrutar de todas las pequeñas cosas de cada día, que, en definitiva, son la esencia de nuestra existencia.

Marta parece querer recordarnos que no tenemos que cometer la torpeza de no dar gracias por todo ello. Tenemos que ser conscientes y debemos dar gracias a Dios por tener todas estas cosas, porque por desgracia, hay muchas personas que no las tienen.

Marta da las gracias con su risa cada minuto por todo lo que de repente ha recibido, aunque ella siga de momento, sin entender nada.

Qué bien hace Dios las cosas

Me aseguran que algún día querrás preguntarme si me pareciste guapa cuando te adopté. Que no te atreverás a preguntármelo y que querrás hablarlo con los psicólogos responsables del seguimiento del proceso postadoptivo.

No te hará falta.

Me pareces la niña más guapa del mundo.

En todo caso, deberás preguntarle a Dios por qué a cada papá su hijo le parece el más guapo del mundo.

Qué bien hace Dios las cosas…

Ni en nuestros mejores sueños

El encuentro ha sido emotivo, duro, dificil de explicar, precioso. Un sueño cumplido. Había mcuhas familias y muchos niños. Hemos llegado en autobus las cinco familias que adoptabamos por la via de pasaje verde. Tres niños y dos niñas. Pero alli habia mucha más gente. Nos han enseñado un papel con el nombre de los padres y de nuestra niña. Al rato han empezado a decir nombres, de uno en uno. Al rato ha salido Xinzhi. Era ella, la hemos reconocido inmediantamente. Nuestra nenita.

Muy pequeñita. Pero preciosa. Con unos ojos preciosos.

La niña ha reaccionado bien pero estaba muy muy asustada. Estaba aterrorizada. Incluso, en el autobus de vuelta que queria verlo todo, seguia temblando. Al llegar a la habitación hemos estado jugando e incluso a dormido un poco, despues del Dalsy, por supuesto. La nena tiene fiebre por una infección de garganta y tenemos que intentar bajarle la fibre. Despues ha llorado y seguia temblando. Ha sido muy duro verla asi. No es facil convencerle de que le vamos a querer, adorar y lo que haga falta. Hemos conseguido que se ria un poco, pero no ha sido facil.

Ahora la miro como duerme y soy feliz.

“Lo que hoy hemos vivido es, con gran diferencia, la experiencia más fuerte de toda nuestra vida.

Atrás quedaron ya olvidados hace tiempo los años de enorme sufrimiento en los que nos revelábamos contra lo que nos parecía entonces una gran injusticia. Nos costó, pero lo aceptamos.

Aprendimos que ser padres no es un derecho sino un regalo con el que Dios bendice a algunos y no lo hace con otros, aunque no entendieramos por qué.

Después valoramos mucho nuestra vida independiente y nuestra relación de pareja muy fortalecida por todo lo vivido y terminamos al cabo de los años pensando que teníamos tanto amor que dar que no nos lo podíamos guardar para nosotros solos y nos ofrecimos para ser padres adoptivos. Habíamos aprendido que los que sí tienen derecho a tener unos padres son los niños.

Hoy hemos salido del hotel con un nudo en la garganta. Yo tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no llorar. ¡Íbamos a conocer a nuestra hija!

Han puesto en mis brazos una niña pequeñita asustada, casi un bebé aunque dicen que nació el 3 de junio de hace dos años. Y la niña pequeña se abrazaba a mí con fuerza aunque no me conocía de nada…

Ahora, ya en el hotel la miro tumbada en la cuna haciendo esfuerzos para no dormirse porque no quiere dejar de mirarlo todo y una inmensa ternura me invade.

Dios a puesto esta niña en nuestras manos para que la queramos y para que le ayudemos a crecer feliz. No existe un proyecto mejor.

Marta Xinzhi, puedes estar segura de que vamos a dedicarnos en cuerpo y alma para que seas feliz.

Tú seguramente nunca recordarás este día de hoy, horrible para ti en el que has sentido auténtico terror y angustia por verte sola en un entorno desconocido pero algún día reiremos los tres cuando te lo contemos”.

Lo que sentimos hoy no se puede describir. Una nenita absolutamente indefensa, con 27 meses de vida, que parece que no llega al año. Que no se queja por nada y que no nos quita ojo. Dios la ha puesto en nuestro camino. Quiere que le demos lo mejor, porque sin duda, esta personita se lo merece.

En ningun caso, y mira que lo hemos pensado previamente, en ningun caso, nos imaginabamos que ibamos a sentir lo que hoy hemos vivido.

Ni en mis mejores sueños, me imaginaba una bendición como la que hoy hemos recibido…

Marta Xinzhi ya duerme en su cunita.

Mi padre está orgulloso…

Mañana vamos a ser padres. Así, como suena. Por fin. Con mucha ilusión, teniendo a mi padre más presente que nunca, mañana vamos a ser padres.

Hoy leía este texto que escribí a mi niña, ya hace casi cinco años. Hoy es el día. Por fin.

 

“Ayer Teresa y yo rellenamos ese formulario que el Gobierno nos exige para darnos un certificado de idoneidad, un certificado que diga que podemos ser tus padres. Las preguntas han sido muy diversas, pero en mi pensamiento ahora, solo tengo una pregunta y una respuesta: ¿cuál es mi motivación para adoptarte? Quiero ofrecerte todo lo que yo soy. No quiero nada a cambio. Solo quiero que seas feliz. Porque yo soy feliz, porque mi vida es bonita y creo que no tengo derecho a quedármelo todo solo para mi. Quiero compartirlo contigo. Y además quiero hacer feliz a Teresa, que contestó a esa pregunta con un simple, “quiero ser madre”.

Teresa leía las preguntas y escribía. Yo compartía mis sentimientos con ella y a la vez tenia un atlas del mundo en mis manos. Y miraba el mapa de tu país. Si, de China, porque yo ya sé que vendrás de China. Y pensaba en ti. Ya estaba pensando en ti. Qué grande es tu país y que diferente tiene que ser de unas zonas a otras.

Me dicen que si todo sale bien, aproximadamente en enero de 2009 llegaras a nuestra casa. Como también nos dicen que tendrás 1 ó 2 añitos entonces, quizás hoy todavía, no hayas nacido. Y sin embargo, yo ya estoy pensando en ti.

Quiero decirte que no vendrás a llenar un vacío en nuestra vida. Tu no tienes que llenar nada ni tienes ninguna obligación con nosotros. La obligación es solo nuestra. Queremos darte lo mejor. Lo mejor de lo mejor. Educación, enseñarte el respeto a los demás y que seas una buena persona. No quiero darte nada, pero aunque no lo quieras, lo mío será tuyo.

Aunque no quiero mentirte. No te pido nada a cambio, pero quiero aprender contigo y de ti. Quiero que me enseñes, que me enseñes todas esas cosas que yo no sé y tu sí. Sé que puedo aprender muchas cosas de ti. Ojalá, tú me ayudes a mí. Yo, te juro, intentaré ayudarte a ti.

A veces pienso que es injusto sacarte de tu país, de tu cultura y de tus padres. Si, sobretodo cuando pienso en tus padres biológicos, pienso en esta injusticia. Ojalá pudiera mandarles un abrazo a tus padres biológicos. Mandarles una felicitación sincera, porque creo que dar un hijo en adopción, probablemente para no saber de él nunca más, es un inmenso acto de amor, un gran acto de amor, dar a un hijo para que tenga una vida mejor es casi como lo que hizo Dios, entregar a su hijo Jesús, para salvar de los pecados a los demás. Un gran signo de amor. Y quiero darles las gracias. Gracias, con el corazón en la mano.

Dentro de unos meses, los trabajadores del gobierno vendrán a nuestra casa y nos evaluarán, con ese formulario en la mano y dictaminarán si cumplimos las condiciones necesarias para poder ser tus padres. Estamos muy ilusionados, aunque a mí me gustaría que tú también lo estuvieras…”